Un diagnóstico de cáncer afecta a la familia del paciente, en especial si es un niño el que ha sido diagnosticado. La rutina familiar y las dinámicas en general sufrirán cambios drásticos que deben ser afrontados de la mejor manera, ya que lo que el paciente escucha y ve está directamente relacionado con su curación.
Hay todo tipo de reacciones y ninguna es buena o mala, nadie está preparado para recibir un diagnóstico así. Miedo, enojo y negación son las emociones más comunes durante este proceso. Lo ideal es tratar de llevar la misma rutina o crear pequeñas variantes que sean imperceptibles para el paciente.
Algunos consejos según las edades:
Bebés y niños muy pequeños (0 a 2 años)
Es una etapa muy difícil pues no pueden expresar correctamente que lo que sienten. Lo ideal es hacerlos sentir protegidos en todo momento del tratamiento. La presencia de los padres es indispensable.
Niños en edad preescolar (2 a 5 años)
En esta edad deben de saber la enfermedad que padecen, explicársela de manera simple, sin tratar de minimizar ni exagerar el tema. Se les debe de explicar que esta enfermedad nadie se las contagió ni mucho menos pueden contagiar a sus seres queridos.

Niños en edad escolar primaria (6 a 12 años)
En esta edad ya pueden formar sus propias ideas referentes al cáncer. Debe saber que su vida y la de su familia enfrentará cambios, los cuales serán enfrentados unidos. El niño debe saber que su cuerpo sufrirá cambios y hablarle con la verdad en todo momento, esto asesorados por un especialista en oncología pediátrica.
Adolescentes (12 a 18 años)
Deben conocer el proceso que atravesarán para vencer la enfermedad. Son muy útiles los grupos de apoyo y también conocer otras personas pasando por lo mismo.
Deben de explicarle que su rutina, puede seguir adelante, visitar a sus amistades. continuar el colegio, jugar, etc.



